LA RESPONSABILIDAD DE LA FELICIDAD

Dicen que la felicidad es un estado mental, una actitud en la vida. Y, por tanto, es dinámica, se mueve arriba y abajo, adelante y atrás. Y, por tanto, alguna responsabilidad tengo yo en ello. 
Sin embargo, me doy cuenta de que yo no quiero esa responsabilidad. Yo quiero que me den la felicidad: quiero una pareja que me dé felicidad, quiero un@s hij@s que me den felicidad, quiero un trabajo que me dé felicidad, quiero una casa que me dé felicidad, un@s amig@s que me den felicidad, un dinero que me dé felicidad… Y si no me la dan, me hundo en el desamparo y el desconsuelo. Y lucho obstinadamente por que me den la felicidad. Y me pierdo intentando que me den la felicidad.
Y es que tienen la llave de mi felicidad. O eso creo yo. 
Me siento frente al mar de mis lamentaciones e irremediablemente lloro por lo que de ninguna manera puede seguir siendo así. 
La decisión de tomar las riendas de mi felicidad, de mi vida, sobrevuela mis pensamientos. 
Quizás el poder de mi vida, de mi felicidad está en mí. En mi actitud. En mi manera de entender la vida, en mi manera de afrontar sus retos. 
Me quedo en silencio. 
Eso implica dejar de culpar a otr@s. A las circunstancias. A la vida. 
Me siento desnudo, abrumado y poderoso. Nunca lo había visto tan claro. Tiemblo, no sé si dé felicidad.

ATENCIÓN:EL MIEDO INFORMA

  • De que estás percibiendo algo de lo que tú crees que te puede suceder con angustia. (Estoy hablando del miedo a algo imaginado, pensado…consciente o inconscientemente; no a un incendio en tu casa, claro)
    El miedo, ese miedo, es una parte de ti que hace conjeturas sobre el futuro o sobre la oscuridad o sobre la actuación de una persona o sobre tu situación económico-laboral. Consciente y/o inconscientemente. Por eso es tan importante prestarle atención, porque son pensamientos creados por mí.
  • Y no solo porque puedo darme cuenta de que esa parte de mí NO SABE, literalmente, NO SABE -como yo- lo que va a suceder, sino también por ser consciente de cómo encaró ciertas situaciones, cómo las evalúo, cómo interpreto lo que está sucediendo o puede suceder. 
    Y para ser totalmente consciente de que esa interpretación es modificable, intercambiable, desmontable…
    El miedo, nuestro miedo, solo quiere ser escuchado, solo quiere, desesperadamente, informarnos acerca de lo que , según nuestra forma de mirar, puede ser un peligro. 
    Como un viejo amigo que viene en nuestra ayuda -con más intensidad de lo que estamos acostumbrados, es cierto- solo quiere ser escuchado, abrazado, acogido y, a ser posible, irse agradecido. 
    Por eso creo que no es hora de vivir sin miedo, sino que es hora de escuchar el miedo. Y vivir en consecuencia.

Cómo distinguir el dolor del sufrimiento


Parece lo mismo, pero no lo es. El sufrimiento es fruto de una actitud, de una interpretación de lo que te sucede cotidianamente que permanece en el tiempo y te hace llevar una existencia difícil, desconfiar,soportar un gran estrés y estar siempre alerta porque la maldad acecha por todos lados. 
Implica una visión pesimista,sesgada y prejuiciosa de lo que significa vivir. La creencia de que esto no tiene sentido o, si lo tiene, es que la vida,junto con el mundo,produce un sufrimiento continuo y yo soy una víctima que no puedo hacer nada por evitarlo. El dolor, en cambio, viene dado por un hecho concreto que te golpea y te hace sentir con intensidad el desconsuelo, la pérdida,el desamparo. 
O sea, ese suceso lleva implícita una emoción profunda y desgarradora que te viene dada. 
Aunque es cierto que el dolor también puede ser mitigado e incluso vivido de manera completamente diferente según cómo lo recibas e interpretes. 
En definitiva, tener una explicación coherente para la vida que a ti te sirva y ser consciente de cómo interpretas lo que te va ocurriendo permite vivir sin necesidad de cargar constantemente con la losa del sufrimiento y recibir el dolor, y acompañarlo, con una perspectiva que te puede aportar, a su vez, serenidad y más conciencia.

EL CONTROL Y LA CALIDAD DE LOS PENSAMIENTOS

Cuando un@ empieza a prestar atención a los pensamientos que le cruzan sin cesar por su mente va descubriendo situaciones que a mi me parecen muy interesantes. 
Una de ellas se refiere a la calidad de esos pensamientos: muchos son auténticamente superfluos, banales, irrelevantes, sin una base sólida,sobre temas que realmente no te interesan, juicios sobre el futuro, sobre el pasado. Juicios,juicios,juicios. 
Y siguiendo el hilo de esos juicios te puedes encontrar con que si te centras en una persona concreta, cercana a ti, y examinas los pensamientos-juicios- sobre ella, eres consciente enseguida de cómo la juzgas sin parar por lo que hace, por lo que no hace, por lo que debería hacer, por lo que no hizo, por lo que estás convencid@ de qué va a hacer…Agotador 
Y lo más impactante, para mí, es que observando más atentamente este movimiento puedo darme cuenta de que estoy encarcelando la imagen que tengo de esa persona en mis pensamientos-juicios. 
Aunque lo más sorprendente de esta mirada no es solo eso sino sobre todo ser consciente de que ese encarcelamiento que ahoga la imagen de esa persona (y muy probablemente a ella en nuestra relación) a su vez me encierra a mí en ese bagaje de pensamientos-juicios. Y yo también soy esclavo de ese torrente de calificaciones y descalificaciones. No me permito ser sorprendido por esa persona real y me obligo a ir por una senda de prejuicios y clichés que me conducen a relacionarme con esa persona de una determinada manera, convencid@ de que es la realidad. Y de ahí derivan miedos, movimientos de defensa/ataque, intentos de manipulación…
O sea, liberar la imagen del otro de mis pensamientos-juicios significa también que me libero yo. 
Qué alivio!!!!

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QUIZÁS

Quizás hoy las cosas ya no se ven de la misma manera.

Quizás, solo quizás, los días empiezan a modelar nuevas actitudes y la incomprensión de lo que está sucediendo arriba a cotas más profundas.

Quizás, solo quizás, hay un grito, aún sofocado, de rebelión interna, de necesidad, cuanto apenas, de gritar sin ningún objetivo sin ninguna intención.

Quizás,solo quizás, se empieza a desvelar el impúdico deseo de recuperar o de tomar, por primera vez en nuestras vidas, las riendas de lo que nos sucede.

Quizás, solo quizás, nos empezamos a atrever a mirar lo que creemos una sima en nuestro interior.

Quizás,solo quizás, el descubrimiento de lo que realmente somos y podemos está emergiendo.

EL MAR DE LOS SARGAZOS

Camino por un mar de los sargazos infinito, listo para levantar el vuelo, admirado de mis resistencias, presto a escuchar y agradecer, ignorante, ignorante, pero necesariamente enganchado a una brújula de respuestas para poder navegar aquí, en la tierra. Presto a levantar el vuelo, a reconciliarme conmigo, a dar lo mejor de mí, a ser un punto en el universo. De amor

¿POR DÓNDE EMPEZAR?

Cuando un@ está perdid@, hundid@, bien jodid@, ¿por dónde empezar? Todo se viene abajo. No hay sino oscuridad. Y ahí necesitamos ayuda porque no sabemos qué hacer. Fundamentalmente no sabemos qué hacer.

Y yo diría que lo primero es acudir a lo básico: tratarme bien. ¿Y esto que significa? Pasear entre los árboles, tomar el sol, bailar, alimentarme bien, tomarme mi tiempo, escuchar buena música, intentar dormir lo más que pueda y quiera, escribir, escribir cualquier cosa que me venga, ver una buena película. Y cuidarme, escucharme.Sea lo que sea que ha sucedido no podía ser de otra forma. Y aquí, en esta tierra, no hay culpables. Hay aprendices.

El siguiente paso, para mí, es ser consciente de que no estamos sol@s: vivimos en un planeta lleno de seres humanos y no humanos. Y ahí, la palabra clave para salir del agujero es SERVIR: ¿Qué puedo hacer que no he hecho hasta ahora? ¿Cómo puedo ayudar, contribuir, colaborar?

Salir a la calle convencid@s de que somos útiles, necesari@s, importantes…y no en grandes cosas, en la vida cotidiana: siendo amable, prestando atención a los demás, dando lo mejor de nosotr@s en cada instante, relacionándonos con la gente que nos encontramos cada día.

Y esto no significa ser ñoñamente inocente o permitir que a un@ le hagan daño. O no sentirse responsable de nada. No. Significa ser profundamente consciente de todo lo que puedo aportar y dar, ya, en este momento. Y lo importante que es esto para mí y para el mundo.

Y, ahí, en el servir, en el estar completamente entregad@, atent@, amable y útil, ahí, empezamos a ser grandes, a ser auténtic@s, a salir del agujero, a ser human@s