CURSO DE MILAGROS

1 Sesión cada 3 semanas. 
Sábados de 18 a 20 h
(Hora de Madrid)
Empezamos sábado 
27 de Mayo. 
Más información e inscripciones en mi web
conversaresweb.com

Ni nos podemos imaginar otra vida

Reza el Curso de Milagros en su Prefacio: “El conocimiento es la verdad y está regido por una sola ley: la ley del amor o Dios. La verdad es inalterable, eterna e inequívoca. La verdad está más allá del aprendizaje porque está más allá del tiempo y de todo proceso. No tiene opuestos ni principio ni fin. Simplemente es”.
Esto es absolutamente inimaginable para nosotr@s.
No podemos ni siquiera vislumbrar cómo es vivir así, estar así, basándonos en un concepto de verdad como este. Con esa certitud, esa tranquilidad, esa fusión con la vida. No, no lo podemos sentir, creer, ver, soñar. Ese mundo no existe para nosotr@s. 
Así que nos aferramos a este, a nuestro ego, a la rutina mortificante, a trabajar en lugares de esclavitud, a soportar en lugar de disfrutar, a odiar en lugar de amar, a permanecer en el rencor en lugar de volar libres, a alentar el resentimiento en lugar de descubrir la paz. 
Pero esa otra vida existe. No sé dónde ni cómo. Pero existe. Seguro

TUS MIEDOS

Tus miedos están empapados de tu inteligencia. 
Son tu inteligencia. 
Sin ellos la humanidad no hubiera sobrevivido hasta nuestros días.
Ámalos. Cuídalos. Abrázalos. Charla con ellos. Escúchalos. Conoce sus inquietudes.  
Y permíteles, también, 
Que hagan su camino. 
Que vayan a otros lugares. Que habiten a otras personas.
Que aconsejen a otras tribus.
Y tú, permítete vivir en el temor de vivir sin ellos. 
Si quieres.
Siempre, al final de las cosas, estás tú, está tu decisión. 
De vivir libre. 

6 PASOS PARA EL PERDÓN. (A EXPLORAR)

(Conflictos con personas, lugares, épocas, situaciones…)


1) EXPRESAR LA RABIA
(No con la otra persona, no en público. Pero sacarla, escribirla, gritarla, llorarla, sentirla, pintarla, hablarla, verla) Y HACERME BIEN CONSCIENTE DEL DAÑO QUE CREO QUE HE SUFRIDO ( en mi cuerpo, en mi vida, en mis emociones, en mi ser)
2)INTENTAR ENTENDER LA SITUACIÓN Y AL OTR@. 
INTENTAR MIRAR DESDE OTRA PERSPECTIVA. 
Qué ha ocurrido de verdad?
Qué creo que sostiene la actuación del otr@?
Su miedo, su rabia, su frustración, su angustia, su victimismo, sus ansias de venganza…?
3) SER CONSCIENTE DE QUE YO ESTABA ALLÍ. CON LA RESPONSABILIDAD DE MI ACTUACIÓN (Cualquiera que sea. Amb@s estábamos allí. Profundamente ignorantes. Tod@s cometemos errores, hacemos daño, nos hacen daño. Sufrimos. 
No hay culpa, hay responsabilidad. No niego los hechos ni los justifico. No soy mejor ni peor que tú. 
No tengo por qué reconciliarme contigo, pero puedo empezar a perdonarte, a perdonarme. Aunque el otr@ no se arrepienta. Es un movimiento completamente mío. 
4) TOMAR LA DECISIÓN DE LIBERARME. 
De desvincularme de la rabia, del resentimiento, del rencor, del odio…que me asfixian y me esclavizan. Que me hacen vivir en el sufrimiento, en la desconfianza, en la guerra continua, en el desamor, en el pasado, en la obsesión. 
Y para eso también tengo que liberar a la otra persona en mi mente: “Sigue tu camino. No quiero que me hagas más daño. No más. Pero sigue tu camino libre. Encuentra lo que tienes que encontrar. Aprende lo que tienes que aprender Adiós. Hemos caminado lo que teníamos qué caminar junt@s. Ahora somos, soy LIBRE. 
5) SENTIR Y AGRADECER LA DICHA DE HABERME LIBERADO, DE HABER APRENDIDO A VERME Y A VER. De sentirme desasido de la esclavitud del rencor, del resentimiento, de la rabia, de la proyección, de la culpa…Livian@, extraordinariamente livian@.
6) SER CONSCIENTE DE LA PAZ QUE ESTE MOVIMIENTO CREA,DA. Ya no soy dependiente del otr@, de la situación de víctima y del sufrimiento. Me uno a la vida, a la inmensa alegría de vivir. 
A la lucidez que, en última instancia, esta actitud provoca.

13 min

RECONCILIARSE CONSIGO MISM@

Vive un@ con la profunda ignorancia de sí mism@. Se ha hecho una imagen, muy imaginada, de quién es el/ella, de cómo es su voz, su aspecto físico. De cómo lo ven los demás, de cómo se expresa y cómo es percibid@. De a qué puede aspirar social, personal, laboralmente y a qué no. Cuánto sabe, cuánto parece que sabe y, en definitiva quién es él/ella. 
De repente, un buen día, se ve, se escucha, por ejemplo en una entrevista, cómo es mi caso, y descubre a un tipo que rompe radicalmente con esa imagen, un poco absurda, un poco lastimosa, de sí mism@. Y se queda, cómo me quedé yo, imantado a esa nueva imagen, magnética, que echa por tierra todos sus prejuicios, sus falsas imágenes de sí mismo, sus clichés, sus limitaciones. 
Aquel sujeto que yo veía en la pantalla hablaba con una voz clara y firme. Parecía contento. Transmitía una gran energía. Y daba la impresión de tener seguridad en lo que decía. 
Es decir, según mis patrones mentales no era yo. 
Sin embargo, se llamaba exactamente igual que yo, vestía mi camisa, y se asemejaba 100% al tipo que yo veía por las mañanas en el espejo. 
Arruinadas mis expectativas, imágenes y prejuicios, descansé profundamente alterado y decidí, no sin zozobra, reconciliarme con aquel tipo de la pantalla, por si acaso era yo. 
Que todo puede ser, oiga.

DECIDIR O NO DECIDIR: ESA ES LA DECISIÓN

Como vamos en piloto automático no nos damos cuenta del poder y la capacidad que tenemos para tomar las riendas de nuestra vida y, así, liberarnos de muchas de las circunstancias que constituyen una pesada carga en nuestro día a día. 
Me refiero al odio, la rabia, el resentimiento, el rencor…
Y con esto no quiero decir que los reprimamos, los ignoremos o los expulsemos a golpes de nosotr@s o de nuestra mirada del mundo. No. Estoy hablando del poder intrínseco que habita en tomar la decisión de liberarnos de todo este bagaje haciéndonos conscientes, en primer lugar, de todas estas emociones y actitudes que tenemos contra personas, situaciones, relaciones, enfermedades, lugares, recuerdos…
Y tomando, en segundo lugar, la profunda determinación de vivir liberado de todo este sufrimiento al poder mirar cada uno de estos sentimientos a la cara y poder hacer, después, un gesto irreversible de libertad para situarnos en el lado consciente de la vida, en la gran (y casi siempre costosa) decisión de permitir que ese rencor, odio, resentimiento, rabia…se vayan, al haber realizado un verdadero ejercicio de expansión y de compromiso con la vida. 
Estoy hablando de atrevernos a soltar conscientemente todo este peso porque decido que lo que sucedió no fue exactamente como yo creo que sucedió y, porque, en cualquier caso, fue fruto de la ignorancia mía y del otr@ y porque, en definitiva, opto por vivir liberado del vínculo asfixiante que me une en el recuerdo del sufrimiento y en el sufrimiento del recuerdo con esa persona, esa situación, ese lugar…
Y, ahí, en ese instante, aparece la auténtica decisión: decido yo o me dejo llevar por esa inercia que me mata en vida, sigo sintiéndome víctima o me arriesgo a vivir libre.