EL EGO NOS TIENE ESCLAVIZADOS

Vamos creando nuestro ego con paciencia y laboriosidad: este recuerdo aquí, aquella creencia allá, este sentido común por acá, la imagen que quiero dar (que no desentone con mi entorno, por favor) ahí…y poco a poco nos va ganando terreno, se va adueñando de nuestro yo, desbanca a aquel que un@ es, nos vamos identificando con él, sutilmente, a fuego lento, hasta que, “ale hop”, somos el ego. 
Ni siquiera podemos ver, creer, saber, discernir, vislumbrar, sospechar que estamos tan identificad@s que nos hemos convertido en el ego que hemos ido fabricando. 
Y,claro, tiene un poder descomunal. O sea, todo. 
Y hacemos lo que hacemos, reaccionamos como reaccionamos, vivimos como vivimos siguiendo los dictados del ego. 
Sobre todo, sin pararnos a mirarlo, a observarlo con detenimiento, a descubrir que “allá va él “, pero yo, ¿tengo que ir también? Si él cree que se muere, ¿es que me muero yo? ¿Quién, que observa el ego? ¿De verdad yo soy lo que yo creo que son mis recuerdos? ¿O mis ideas? ¿O mi imagen aparentemente inquebrantable? 
Somos tan esclavos del ego que ni tan solo somos conscientes de lo que somos: nos defendemos y atacamos en nombre de él, moriríamos por él. Un ego incapaz de crear, verdaderamente. Que entra en pánico cuando un ciclo de nuestra vida acaba pensando que va a morir y que nos arrastra en su delirio.
Pero, otra vida es posible. Y, cuando me miro, cuando lo miro, puedo descubrirme, puedo intuirme. 
¿Quién, qué hay más allá (o más acá) del ego? 
Un apasionante espacio a descubrir. 

ENTRE IGNORANCIAS

Corremos entre ignorancias. 
Escuchamos, confiamos poco en el inconsciente que advierte. 
Nos negamos a creer en aquello que nos habla a gritos de lo que es, porque no nos encaja. 
Luego, la cara en vinagre, 
la lesión aumentada,
la confesión de los 
sentidos, 
la cuadratura del 
círculo. 
Y empiezas lentamente a entender, muy lentamente. 
Y eres,un poco, aquel que rechazabas. 
Y la imagen borrosa de lo que no veías se vuelve limpia. 
Y te preguntas, 
pero, dónde estaba yo?

¿ME ESCUCHAS?

Hay alguien ahí? 
De tan acostumbrad@s cómo estamos, nos resulta normal no escuchar ni ser escuchad@s, pero no lo es. Definitivamente, no lo es. Lo natural es escuchar y ser escuchado. 
Actividad fundamental en el ser humano, donde las haya. Tan importante que leí hace algún tiempo que en una tribu de Australia -en la actualidad- una de las personas más respetadas es la mujer-escucha, que se dedica a escuchar atentamente a quien quiera contarle algo, sin responderle , juzgarl@ o comentarle nada. 
La escucha nos modifica. 
Solo tienes que comprobar lo apabullantemente Impactante que es cuando escuchas a otr@ con toda atención y presencia. El efecto es inmediato: la otra persona se siente viva, reconocida, existida !!!!!!!!
Y qué decir de cuando un@ se empieza escuchar a sí mism@?
Aunque parezca un tópico, todo, absolutamente todo, se transforma. 
Tanta necesidad de escuchar, de escucharnos… y nosotr@s haciendo oídos sordos. Justificándonos conque no hay tiempo. O, peor aún, conque si a mí no me escuchan por qué voy a escuchar yo. O creyendo, sencillamente, que lo que la otra persona diga, no me interesa. Tremendo. Porque uno de los aspectos más hermosos de comenzar a escuchar es que vas descubriendo cuántas cosas tenemos tod@s que decir. Cuánta alegría y cuánto anhelo hay de ser escuchad@s. Desde pequeñ@s. Hasta la muerte. Qué inmensa revolución!!!!!!!
Y tan sencilla, tan inmediata, tan hermosa.

Separarse no es Romper

Aunque lo usamos indistintamente. Y,quizás, en cada separación hay una rotura, un romperse en pedacitos para volver a comenzar. 
Pero una ruptura no es lo mismo. Ni siquiera es lo mismo que una separación. 
Y seguimos creyendo que para separarse es necesaria una ruptura, sobre todo, la creencia profunda de que el otr@ me ha hecho algo suficientemente malo, doloroso, dañino…como para que me separe de él/ella, para que lo ”abandone”.
Qué interesante el lenguaje!!!
Sin embargo, una separación puede ser , simple y llanamente, un adiós, un “hasta aquí llegó nuestro camino juntos”, infinito reconocimiento por lo que he vivido contigo y lo que he aprendido contigo y de ti. Esta persona nueva que soy te agradece profundamente haber estado en mí evolucionar y te desea lo mejor. 
Y,claro que habrá reproches, desencuentros, diferentes puntos de vista…
Por eso hemos decidido emprender rutas nuevas y diferentes. Pero no hay culpa, no hay culpables, no hay enemig@s, no hay “si lo hubiera hecho de otra manera”. No hay más rabia de la necesaria, no hay “yo me libro, tú te hundes”. 
Y,tal vez me quede rot@, pero consciente de que hoy empieza un nuevo caminar. En paz

GRACIAS


Gracias por este día tan intenso. 
Otro más. 
Gracias por permitirme vislumbrar cuánta maravilla infinita está ahí, 
lista para ser descubierta. 
Gracias por permitirme ser consciente de mi ignorancia. 
Gracias porque todo se mueve, es apasionante y no tengo ni idea de nada. 
Gracias porque cae la noche y el sueño llega.
Infinitas gracias, Dios mío.