LA PAZ

La paz es la aceptación profunda de este momento. Con todo lo que trae. Incluida la no aceptación de este momento, el enfado con este momento, la negación de este momento.
La conciencia de que esto ocurre es necesaria para para poder aceptar lo aceptable y lo inaceptable para mí.
Cuando acepto lo que está sucediendo, cuando lo reconozco y lo admito, empiezo a estar sintonizado con la vida.
Cuando no, se dispara el miedo a que ocurra lo que está ocurriendo y lo que yo creo que va a suceder.
Cuando no, se dispara la rabia y la frustración porque pasa lo que no tendría que estar pasando.
Cuando no, no veo ni tengo energías para poder encontrar salidas, soluciones o nuevas posibilidades que no había contemplado antes.
Cuando acepto la vida en este instante (incluida su no aceptación) me hago consciente de lo que ocurre, me hago consciente de mí mismo luchando contra la vida, contra lo que ocurre, en un acto de negación y no de afirmación que me permitiría ver la vida de otro modo.
Porque al final está nuestra concepción de lo que es la vida, la negación de la muerte, la creencia de que esto no tiene sentido, de que hay que estar alerta porque si no la vida te destruye.
Incapaces de columbrar, de sentir toda su armonía.
Que se desborda sin fin.

LAS PREGUNTAS QUE ME HAGO

Las preguntas que me hago en el camino van cambiando. No solo como individuo sino también como especie, lo cual, de una manera u otra, va indisolublemente unido.
La especie humana lleva años y años planteándose una cuestión básica, inevitable: cómo nos organizamos para sobrevivir?
A esta pregunta le hemos ido dando respuestas que han configurado nuestro sistema de vida y, la economía junto con la física, son sus máximos exponentes.
Hasta que la pregunta fue derivando hacia, cómo nos organizamos para VIVIR? Lo que, a su vez, nos llevó a indagar sobre qué era eso de vivir:
Para qué vivo? Qué hago yo en la vida? Qué sentido tiene para mí la vida?, en su totalidad, como concepto, pero también en el día a día.
Qué hago más allá de salir a ganar dinero, a continuar sobreviviendo, a mantener las estructuras familiares, sociales…? Cómo encaro los retos que la vida me propone?
Y la pregunta del millón, quién soy?
Y todo este aluvión de preguntas nos/me lleva a detenernos a mirar y a mirarnos, a descubrirnos en este instante.
A ver nuestros miedos, nuestra profunda inaceptación de lo que es (o creemos que es) la vida.
A sabernos enfadados porque las cosas no van como quisiéramos (excepto de vez en cuando).
A intuir que podemos tomarnos este instante como una oportunidad de aprender, de descubrirnos como humanos o a tomárnoslo como una maldición.
Y según nuestra elección podemos darle un sentido, nuestro sentido a la vida, u otro.
Es decir, la vida, este caminar por la tierra que llamamos vida, se va llenando y vaciando de preguntas y respuestas en el camino, en nuestra experiencia. Y las respuestas acuden cuando les prestamos atención, o sea, conciencia. Respuestas siempre provisionales, siempre revisables.
Siempre, y en cualquier caso, que decidamos estar despiert@s

MI EGO


Mi ego es sutil e inteligente. O listo. O ambas cosas. Pero no por ser mi ego, sino por ser como todos. O casi todos. 
Casi invisible, casi imperceptible, casi indefinible, se mueve libremente en nombre de la personalidad y provoca una identificación tan grande que es muy difícil distinguir entre él y nosotr@s. 
Se hace fuerte en los disgustos, en las contiendas, en los conflictos…y, de una manera mucho menos evidente, en el día a día, cuando un@ siente una ligera irritación contra todo, cuando un persistente desánimo invade nuestra energía, cuando, sin apenas darnos cuenta, nos autocríticamos, nos autoexigimos sin limite… o, simplemente, cuando perseguimos con denuedo acabar con nuestro ego. Sí. Allí está él. 
Y qué es el ego? Tan difícil de explicar o definir como de detectar su presencia: recuerdos, historias que nos contamos sobre nosotr@s mism@s, roles que jugamos, pensamientos que nos acribillan, emociones que nos dominan, ideas, mente, opiniones, patrones, creencias, personalidad…
Y qué busca? Sobrevivir. En la identificación total con él (así, nos creemos, por ejemplo, que somos lo que opinamos) y en la separación del otr@. 
Y es que el ego no es bueno ni malo. Es necesario para vivir aquí en la tierra. Pero, sucumbir a todos sus deseos, nos lleva a un sufrimiento inútil e irreconocible, al menos en su origen . Por tanto imposible de ser transformado. Porque, al final, el ego puede mandarnos, bloquearnos o angustiarnos si nosotr@s lo dejamos. O puede ser un amigo fiel y útil si lo empapamos de la luz de la conciencia, que lo convierte en algo visible y amable. 
De ese modo, podemos ir dejando de identificarnos con él, colaborar junt@s, pero no confinad@s y arrastrad@s por su ceguera. Al fin, libres y dueños de nuestra vida.

FASES

Vivimos un tiempo en el que habitamos simultáneamente 3 fases de nuestra mentalidad, entendida como nuestra forma de ver y vivir el mundo y nuestro día a día. 
La fase de mentalidad del pasado, que se reafirma continuamente en que todo va a seguir igual o, al menos, le costará mucho cambiar y eso ya no lo verán ni nuestros nietos. 
Está fase se opone ferozmente a la fase de mentalidad del futuro -hasta negarla- y transige de muy mala manera con la mentalidad de la fase de transición. 
La fase de mentalidad de transición, que avanza a golpes y saltos, se descubre muchas veces irritada por tener que estar cambiando constantemente, desconfiada de la fase de mentalidad de futuro y harta de la mentalidad de pasado. 
Cuando habitamos esta fase de mentalidad de transición, nos sentimos confusos con lo que ocurre a nuestro alrededor y también con nosotros mismos. Se necesita mucha conciencia para no andar desubicado cada día. 
La fase de mentalidad de futuro (aún en ciernes) está despuntando esta primavera de los cambios perceptibles y no perceptibles, genera grandes recelos y también -quién lo diría- grandes anhelos. Totalmente desconocida, la llenamos de prejuicios y suposiciones alimentados por nuestros miedos. Y es difícil tener la calma y la confianza en la vida suficientes para reconocernos a nosotros mismos que, en ella, está todo por descubrir. 
Y en esto andamos en este tiempo de maravillas: viviendo simultáneamente estas tres fases de mentalidades que se entrelazan, que nos van empapando -y nosotros a ellas-, que nos recuerdan que el cambio es lento …y, de repente, ya está aquí. Y yo sin enterarme.

EL CAMBIO DE LO «OTRO»


Percibimos el cambio no solo como un cambio de lo ajeno a nosotr@s, sino también como algo inexorable y en lo que nosotr@s podemos hacer bien poco. 
Así, creemos , analizamos, miramos… el avance imparable de la tecnología, de las utilidades y transformaciones que va a producir en nuestra vida…como si esas transformaciones se estuvieran produciendo sobre un plano fijo, sin detectar que nosotr@s también estamos cambiando y que el impacto que produzcan estas nuevas tecnologías no lo van a producir sobre este mundo que ahora mismo vivimos y conocemos, ni sobre esta forma de ver y vivir el mundo, porque nosotr@s y nuestras circunstancias también estamos cambiando, evolucionando, transformándonos al mismo tiempo que esa tecnología que miramos embobados sin ser conscientes de que yo no soy el mismo de hace seis meses y que las relaciones, las maneras de vivir aquí, sutilmente o a veces no tan sutilmente, se están transformando con nosotr@s. 
Estamos centrad@s en la IA, la robótica o cualquier otro elemento de cambio sin prestar atención al papel que nosotr@s y nuestras situaciones tienen en la INTERACCIÓN con todos estos elementos de transformación. No hay un movimiento sobre un paisaje fijo. Quizás por primera vez en nuestras vidas se mueve todo al unísono y con una velocidad extraordinaria. 
Qué oportunidad para ser más y más conscientes!!!
Para estar más y más viv@s!!!!!

NUESTRO ESTRECHO MARCO DE CONOCIMIENTO

Creemos que sabemos, que nos conocemos, que podemos controlar la vida, sin ser conscientes de nuestro estrecho marco de conocimiento. 
Un marco que intenta que todo lo que nos ocurre , lo que creemos que nos ocurre, lo que percibimos y nos cuentan ( a través de los medios de comunicación, de las redes sociales, de la cultura, de los amigos y la familia…) encaje completamente y tenga una explicación que nos deje tranquilos según las normas e interrelaciones proporcionadas por ese marco. 
Sin embargo, se nos escapa tanto. Y no lo aceptamos. Y muchas veces ni siquiera sabemos que se nos escapa: solo vemos sus consecuencias. 
Entonces necesitamos desesperadamente una línea argumental que nos explique qué pasa. Aunque no la tengamos. Y la impaciencia y la desesperación nos invaden. Pero desde nuestro marco de conocimiento no podemos ver, entender, ubicar, lo que se mueve con otras relaciones, con otras complejidades, indescifrables para nosotr@s. 
Abrirse a esa ignorancia con la confianza de quien vive aquí y ahora, dejándose ir, bien despierto, es nuestro reto. 
Vivir esto como una oportunidad infinita donde puedo descubrir, aprender, evolucionar…es nuestra decisión.

IA. BITCOIN. ESPIRITUALIDAD

Tres elementos que nos remiten a un mismo punto: la ignorancia. 
No sabemos. Este es el territorio en el que nos movemos ahora. Andar a tientas. Esquivando, a ser posible, el miedo. O viviéndolo y escuchándolo, porque quizás nos puede informar de algún recóndito lugar al que no podemos o no queremos llegar. 
Es la famosa incertidumbre que tan incomod@s nos hace estar pero que se impone en este tiempo de transición en que vivimos. 
Y la creencia que nos empapa de que lo que está sucediendo, lo que vaya a suceder, es ajeno a nosotr@s, es un futuro que, literalmente, se nos está cayendo encima. 
Aunque no me parece que sea así. Estamos construyendo entre tod@s esto que va a ser, que ya está siendo.
Depende de nosotr@s, de nuestra evolución, de nuestra conciencia, hacía dónde y cómo vamos.
Porque estamos abriéndonos a otra forma de vivir que, quién sabe, puede ser maravillosa. Solo que no cabe ahora mismo en nuestra cabeza y esto es tan difícil de aceptar…

CO-CREAR

                                    CO-CREAR

 

 

Es un movimiento importante, importante y casi imperceptible. Parte desde nuestras creencias -de las que no valoramos su potencial- y que son casi invisibles para nosotr@s mism@s. Y que son casi incuestionadas por nosotr@s mism@s. Si las vemos.
Las creencias suelen habitar en el@fondo de los relatos que nos contamos y que constituyen el marco lógico que construye el personaje que hemos creado y la idea de la vida, de la realidad, que hemos creado.
.Y es con esta vida, con esta realidad, con la que interactúan constantemente nuestras creencias, en un proceso circular de ida y vuelta.
Así, si yo creo que me va a costar mucho tiempo encontrar un trabajo evidentemente no me va a salir pronto, lo cual confirma que tengo razón y la creencia se hace más profunda. De este modo co-creamos nuestra vida incesantemente.
De ahí la importancia enorme de revisar nuestras creencias, de escucharlas, de dejarnos impregnar por ellas, de cuestionarlas, de decidir si nos interesan en este momento de nuestra vida. Y de atreverse a certificar que no son verdades incontestables. Y que se puede vivir de otro modo Conscientes de nuestras creencias y sus interacciones con la vida. Liberados de su esclavitud.

LA IMPORTANCIA DE TRATARSE BIEN II

Por qué no entender que no lo he hecho mal sino que he cometido un error -somos human@s- y de ese error aprendo, tomo conciencia?
Por qué no enfocarme en qué hacer ahora en lugar de mirar y analizar qué hice mal y atacarme por ello?
Por qué no permitir que la vida entre a raudales con todas sus circunstancias y saberme protagonista hermos@ de ella?
Por qué no crear y seguir creando y poner en ello todas nuestras energías?
Por qué no tratarnos con amabilidad, amor, respeto y empatía?
Por qué no mirar y descubrir todos nuestros dones con que la vida nos ha regalado?
Por qué no dedicarnos a regalarlos y compartirlos con nuestr@s herman@s?
Por qué no?
Y si estamos dispuestos a ello os apunto un criterio que puede servir para vivir “solo “ con voces “bientratadoras”: cualquier pensamiento que arribe a nuestra mente habrá de ser amable, verdadero ( un hecho) y/o útil para el momento que estoy viviendo.
El resto, después de ser escuchados, merecen poder marcharse con tanta paz como a nosotr@s nos dejan. 
Que así sea hermano. Que así sea, hermana.

LA IMPORTANCIA DE TRATARSE BIEN I

L
Parece un tópico, parece que está claro…pero no. Tratarse bien a un@ mism@, en su fuero profundo, es casi un lujo en este mundo, en esta sociedad. 
Sutilmente, le permitimos a nuestro ego que nos acuse, nos trate con desprecio, con poca o ninguna amabilidad, incluso insultándonos y/o inventando historias de terror donde nosotr@s somos protagonistas malvad@s, inútiles, fracasados, abocados a pasar por la vida, en el mejor de los casos, sin pena ni gloria. 
Le consentimos actitudes y comportamientos que serían insoportables si fuesen propios de un vecino, un@ amig@ o un@ desconocid@. 
Y lo interesante es que esto se da de tantas maneras y con tanta sutileza que somos, en muchos casos, absolutamente inconscientes de que este maltrato sucede y tiene consecuencias muy graves en nuestro día a día. 
Cómo voy a distinguir y propiciar que me traten bien si yo me trato mal?
Cómo voy a creer en mi, en la vida, si yo pienso lo peor de mí y , por ende, de la vida?
Cómo voy a ir segur@, confiad@, por el mundo, si me veo como un impostor, un fracasado?
De dónde voy a sacar la energía si está puesta en desacreditarme y/o lamentarme?
Cómo voy a ser resolutivo y aceptador de los desafíos cotidianos si me paso el tiempo reprochándome lo mal que lo hice ayer o esta mañana?
Cómo canalizar todo mi potencial creativo si está ocupado en revisar uno a uno todos mis supuestos errores/horrores?

(CONTINUARÁ)