PERDIENDO EL CONTROL

Me aferro a él, al control, claro. No quiero que me abandone, no quiero abandonarlo. No hay nadie al timón? Si no estoy yo en todo…La vida sería otra si yo tuviera el control. Que no sé ni lo que siento? Qué más da, si yo tuviera el control las cosa serían como yo quiero. O sea, perfectas?
Leo en “Un Curso de Milagros “ algo sobre abandonarme, que Alguien rige las Leyes del Universo, de la Naturaleza. Que yo no decido nada. Que cuando quiero decidir pensando que yo, yo soy quien organiza, sabe, ordena…la cosa no funciona. 
Evidentemente, no me lo creo. Cómo alguien va a organizar esto!!?? Si es un caos. Que yo lo sé. Que lo puedo ver todo y a tod@s, en cualquier tiempo y lugar. Bueno, esto es un poco arrogante. Pero yo sé de qué va esto, en serio. (Lo de vivir, quiero decir)
Control, control, control. Muero por el control: del dinero, del trabajo, de l@s hij@s, de las parejas, de l@s amig@s…
No puedo vivir sin él, sin el control, claro. 
Control del tiempo (así, en abstracto). Control del día, de cada hora del día. De cuándo y dónde puedo enfermar, de a quién le tienen que tocar las enfermedades y los accidentes (a mí no, claro). Control de la muerte, por supuesto (a quién se le ocurrió esto de la muerte?)
Todo el mundo habla de fluir (yo también) pero yo, en el fondo, lo que quiero es control. Todo el control. 
Por favor, si hay alguien ahí, que me dé el control. Vais a ver lo que es bueno.

VISIONES DE VIDA

Damos por supuesto que la visión del mundo que tenemos (si es que somos conscientes de ella, en su totalidad o parcialmente) “es lo que es”. 
Es decir, con una frase que ahora se utiliza mucho, esto es lo que hay. Cómo si fuera objetiva, inamovible, monolítica, inherente a la vida, predeterminada, basada en criterios racionales, sensatos y ciertos (que han determinado personas sabias y anteriores a mí, gente con experiencia). 
Y casi nunca somos conscientes de que nos la hemos engullido enterita casi sin darnos cuenta, sin mirarla, sin observarla, sin cuestionarla, sin preguntarnos si eso de verdad es así o podía ser de otra manera. 
Nos aferramos a ella porque nos da “una” explicación del mundo y de nosotr@s mism@s. 
A pesar de eso (o por eso), muchas veces nos encarcela, nos oprime, nos obliga a vivir de una manera muy concreta.
Y sin saber que si hago algo tan sencillo (y complicado a la vez, por nuestra resistencia) como puede ser el hecho de mirar nuestra visión de la vida desde otra perspectiva (quizás más liberadora), pero sobre todo,
desde la conciencia de que hay muchas posibilidades, de que hay muchas visiones de vida (y l@s human@s sabemos tan poco…) es muy probable que sintamos una gran liberación y otra paz diferente a la que hemos vivido hasta ahora. 
Porque,de golpe, el mundo es otro. Y mi vida está llena de posibilidades.

UNA DECISIÓN

La decisión de ser libre. 
De mi continua pulsión por sentirme víctima, el bueno. 
De mi apego al sufrimiento, a una visión de la vida y de mis relaciones catastrófica. 
Libre, de la creencia de que la vida no tiene sentido y la muerte es un disparate. 
Libre de la convicción de que el tiempo pasa y me quema en un fluir lineal que obvia este momento presente. 
Libre de la queja continua y el agradecimiento condicionado. 
Libre del esfuerzo ciego y la autodestrucción constante. 
Libre de verme en el terror cotidiano y pensar que no puedo hacer nada. 
Libre de ese personaje que hay en mí que me arrastra hacia el abismo y la desesperación. 
Libre para compartir y amarme con ese personaje en esta vida llena de matices, colores, subidas y bajadas. 
Profundamente vivo. Humano. 
Consciente de que puedo tomar esa decisión en cualquier momento, de cualquier modo. 
Hoy mismo.

LA CREATIVIDAD NO ES UN TALENTO

“La creatividad no es un talento”. Esto leí el otro día (la verdad no sé dónde). Y seguía: “la creatividad es una forma de vivir, de organizarse, de implicarse, de lanzarse a experimentar”.
Y parece que el truco de vivir creativamente consiste en experimentar lo que se te viene a la cabeza sin miedo al fracaso ya que el fracaso no puede existir en la experimentación puesto que cualquier resultado es válido. Lo importante es eso, experimentar, crear, perderse en los vericuetos de seguir nuestras intuiciones, visiones, talentos, pasiones…
Por tanto la gracia no está en lo que saldrá sino en el mismo quehacer creativo. Y eso reza para casi cualquier actividad. Aunque creemos que la creatividad solo puede darse en el arte, la escritura, las películas, algún juego…
Y decimos que las personas que practican estas actividades son muy creativas, pero hacer una tarta de manzana también es creativo; limpiar y organizar un lugar de una manera consciente, deseando que ese espacio sea hermoso y confortable, es creativo; charlar con un amig@ dejándose ir, es creativo; emocionarse ante cualquier circunstancia de la vida es creativo; asombrarse de la naturaleza es creativo; jugar con nuestr@s hij@s es creativo; hacer nuestro trabajo de forma consciente es creativo; escuchar nuestros impulsos y nuestras disquisiciones internas es creativo; leer un libro que nos atrapa es creativo; disfrutar de una película es creativo…
Solo es necesario poner conciencia, no juzgarlo y dejarnos ir. Aunque a nuestro juez interior le parezca una aventura innecesaria o pueril. Todo vale para descubrir nuestra capacidad de ser creativ@s sin ninguna etiqueta, profundamente human@s.

PARECIERA INCREÍBLE


Pero podemos decidir qué hacemos para ganar dinero. 
Estamos tan,tan acostumbrados a creer que ganar dinero es algo que tiene que ver con entes abstractos (el mercado, lo que tiene salidas, lo que “se demanda”, lo que ha sido siempre, lo que parece, lo que dicen los medios de comunicación, lo que manda la tradición familiar…) que raramente podemos ver más allá de estas presiones-creencias-parece que evidencias. 
Así, entramos en una vorágine donde es casi imposible plantearse qué quiero hacer yo, qué talentos e inclinaciones tengo, en qué puedo ser útil, qué hago bien,cómo colaboro, qué me entusiasma. 
No. La idea comúnmente establecida (es increíble, pero es así) es que el dinero se gana en algo que no te gusta, donde no te lo pasas bien,en el que no importa que colabores con la vida, con el mundo o con tu más cercano ámbito social. Lo único importante es el dinero (como objetivo, como causa), sin darnos cuenta de que el dinero es el efecto de lo que hacemos. Y si nuestra labor nos apasiona, es útil y la hacemos bien, es tremendamente difícil que no ganemos dinero con ello. 
Y si no conseguimos ganar dinero será por otras causas (una educación financiera inexistente o deficiente, una visión limitada de nuestro quehacer, épocas de terremotos emocionales, desconfianza en un@ mism@, en lo que hacemos o en la vida…) pero no porque, intrínsecamente, ganar dinero sea incompatible con trabajar en lo que nos permite disfrutar, es útil y lo hacemos bien. 
Es decir, puedo decidir con qué ganar dinero (una de las decisiones más importantes de nuestra vida) que, si lo miramos bien, es decidir qué hago con mi discurrir en este planeta y cómo colaboro con este súper-organismo humano embarcado en la aventura de vivir. Aquí. En esta tierra. Ahora. 
Qué mundo tan diferente si tod@s nos levantáramos cada día para hacer lo que nos apasiona y es útil para el mundo en el que vivimos!!!!!!

Te imaginas…

24horas de plenitud de vida?
No exigirle al día, en ningún momento, que sea como tú quieres que sea? Y vivir, así, en tus fundamentos de vida, consciente de ti y de que eres parte de esa vida inmensa, en una invitación constante a la experiencia total de la vida?
Y si estás ahí, quizá podrías entender (profundamente) que todo lo que experimentas tiene sentido, todo es experiencia de vida. Solo es necesario vivirlo, a ser posible con la conciencia de lo que está ocurriendo, fundamentalmente en ti: cómo reacciona tu cuerpo, tu personalidad, ante lo que sucede. Cómo se tambalean tus creencias o se afianzan. Cómo te invade el miedo, la euforia o la rabia. 
Sin querer juzgarlo o detenerlo o arrinconarlo. 
Solo dejarlo ser. Dejarte ser. 
Te imaginas?

EL CURSO SIGUE…

Sólo parece que no. 
Hay un todo que no entiendo
-pero habito- que no termina nunca porque ese concepto no existe ahí. 
Alguien dijo que venimos, a este todo, a experimentar, pero quizás tenga sus matices. 
Quizás venimos a descubrir, a creer en nosotr@s mism@s, a romper-morir con lo superficial, a encontrar la verdad profunda, a lo que llamamos Dios, que debe de ser otra vivencia. Seguro, otra. 
A creer y crear una nueva conciencia, la conciencia profunda de tener el valor para caminar sobre el agua hacia la otra orilla.

ME SIENTO ESCASO

Cuando me siento escaso busco a alguien o algo que colme mis supuestas necesidades. 
Evidentemente, nadie ni nada las puede colmar. 
Por un lado, porque son “supuestas”necesidades, es decir, yo me las creo (en el sentido de crearlas y de creérmelas también) y, de verdad, no son “necesidades” sino mi creación. 
Por otro lado, las necesidades creadas nunca acaban de estar satisfechas. Y si lo estuvieran, crearíamos otras inmediatamente. 
Porque, en el fondo, de lo que se trata es de organizar de tal manera la vida que consista en tener una serie de necesidades que se van colmando (o no) y entonces, solo entonces, podamos ser dichos@s, “estar satisfechos “. 
Aunque, nunca ocurre. Y desde esta visión caemos constantemente en la decepción e, incluso, en la desesperación. 
Sin embargo, hay otras maneras de ver la vida, de entenderla: si parto de que no soy ni estoy escaso, si parto de que la vida es completa así, vida. 
Si aspiro a vivirla tal como viene, embarcándome en ella, abrazándola, agradeciendo su ser, siendo consciente de que aporta “lo que realmente necesito”sin tener que exigirle satisfacciones o necesidad a cubrir. 
Entonces, desde esa perspectiva, puedo relacionarme con el mundo y con el/la otr@ en una sintonía diferente: si sé que el/la otr@ vive en la vida misma sin tener que exigirle nada diferente a ser vida, es decir, vive en sus fundamentos de vida (aunque no lo sepa) sé también que en esa situación no necesita que yo le colme nada porque vive en plenitud de vida. 
Y, por tanto, puedo ser yo mism@ y no necesito tampoco que el/la otr@ colme mis necesidades.
¡¡¡¡¡Qué fuerte!!!!!, ¿no?