“Descubrir que este es el momento más feliz de mi vida. 
Cooperar para que este sea el momento más feliz de mi vida. 
Agradecer que este es el momento más feliz de mi vida. 
Porque no hay otro”.
Y puede parecer un completo disparate, un absurdo. Porque en este momento puede haber rabia, desesperación, dolor, ira, enfado, ansiedad, negación de la vida…elementos que para nada parece que tengan que ver con la felicidad. 
Pero es que no hay otro momento. Y en este está toda la potencia y el asombro de estar vivos. Y estar vivos también es todo esto que nos sucede en este momento. Incluida la negación de este momento. 
Y es que de nuestra mirada sobre este momento, de nuestra actitud, de nuestra conciencia depende nuestro juicio sobre lo que creemos que está sucediendo. Y nuestro juicio sobre el momento determina tantas cosas…
Sin darnos cuenta estamos valorando continuamente lo que nos sucede (o pensamos que nos sucede) en términos de bueno o malo, sobre bases de expectativas y conceptos preestablecidos que nos inducen a pensar en unos términos u otros. 
Pero puede no ser así. Puesto que este es el único momento que existe podemos abrirnos a ver qué da de sí, podemos colaborar con él para que sea bello, aún en su desesperación o en su dolor más profundos, podemos mirarlo con ternura y ser conscientes de que estamos vivos y la vida también es esto. Este momento con todas sus dificultades, matices y crisis. 
En nuestra mirada, en nuestro juicio, en nuestra conciencia de ese momento único que nunca se repetirá, que es lo único que existe, está la felicidad. Es la felicidad.