La conciencia no es sólo una actividad descubridora, observadora y transformadora de quien eres, de cómo actúas, de dónde estás, de qué va esto de vivir…sino también una actividad creadora de la realidad y de ti mismo a través de historias, convicciones, creencias, patrones, decisiones…que tomamos-llevamos sin darnos cuenta.
De ahí la importancia de observar-nos, escuchar-nos, ver-nos, saber-nos, para poder hacernos responsables de nuestro camino, vivirnos autónomos y conectados con nuestra esencia de seres divinos…y humanos al mismo tiempo.