Creemos que sabemos, que nos conocemos, que podemos controlar la vida, sin ser conscientes de nuestro estrecho marco de conocimiento. 
Un marco que intenta que todo lo que nos ocurre , lo que creemos que nos ocurre, lo que percibimos y nos cuentan ( a través de los medios de comunicación, de las redes sociales, de la cultura, de los amigos y la familia…) encaje completamente y tenga una explicación que nos deje tranquilos según las normas e interrelaciones proporcionadas por ese marco. 
Sin embargo, se nos escapa tanto. Y no lo aceptamos. Y muchas veces ni siquiera sabemos que se nos escapa: solo vemos sus consecuencias. 
Entonces necesitamos desesperadamente una línea argumental que nos explique qué pasa. Aunque no la tengamos. Y la impaciencia y la desesperación nos invaden. Pero desde nuestro marco de conocimiento no podemos ver, entender, ubicar, lo que se mueve con otras relaciones, con otras complejidades, indescifrables para nosotr@s. 
Abrirse a esa ignorancia con la confianza de quien vive aquí y ahora, dejándose ir, bien despierto, es nuestro reto. 
Vivir esto como una oportunidad infinita donde puedo descubrir, aprender, evolucionar…es nuestra decisión.