
Nuestro sistema de pensamiento lineal crea la ilusión de que los aciertos están en el futuro y los errores en el pasado, aunque estamos siempre aquí, en el presente, viviendo entre errores y aciertos que se entretejen continuamente y que, en el fondo, no son más que oportunidades de máximo aprendizaje.
Algunas veces me digo: “No descuides este momento, vívelo intensamente, estate atento a él, descubre lo que hay en él de secreto, de obvio, de vida al fin”.
Y es que en el devenir de lo que siempre está ocurriendo (o sea, ahora mismo, cuando tú lees esto), en ese tejer constante donde solo existe lo que en este instante sucede -que no es un momento, sino una cadena incesante de momentos vividos siempre como este momento-, ahí está todo lo que ocurrió y ocurrirá, por tanto, ahí, en cada nuevo instante, puedes renovarte y renovar todo lo que crees que no funciona y dibujarlo de nuevo en ese renacer constante.