
Para cuestionar nuestras estructuras mentales, para ver más allá de nuestra mentalidad -que nos ha servido hasta ahora, pero que empieza a ser una rémora-.
Sin embargo, estos desafíos, que nos llegan en forma de sucesos, circunstancias, elecciones…se enmarañan tanto, nos confunden tanto, son tan evaluados por amig@s, por familiares, por nuestros propios prejuicios y juicios que muchas veces nos quedamos flotando, nadando en ese mar de extravíos,
conflictos, dudas, urgencias -muchas urgencias- , heridas, reproches, deudas, necesidad de dinero, trabajo -tengo que trabajar más aún, si cabe- rabias, miedos, compasiones hacia otr@s que sufren o hacemos sufrir, adicciones -para huir de tanto sufrimiento-, enganches, mixtificaciones, inercias…que no atisbamos que el reto profundo, verdadero, incisivo, claro, implica cambiar de mentalidad, cuestionarse lo que un@ cree la única posibilidad y, además, inevitable: no es que no quiera es que no puedo, ahora no. Y seguimos convencidos de que lo único que nos queda es seguir remando, más y más, cada vez con menos fuerzas, en una carrera sin saber adónde nos lleva…hasta que no puedes más o una enfermedad te paraliza o alguna circunstancia, quizás un arrebato de lucidez, te permite descubrir que puedes detenerte, que , por supuesto, hay más caminos , que no tienes por qué seguir remando sin rumbo y extenuad@, que, cuando decides levantar la cabeza, puedes ver un horizonte inmenso, lleno de vegetación, donde aquella flor hermosa y única que creíste vislumbrar una vez, crece por doquier.